Para cuando mis pensamientos callan , pero el sentimiento dice que debo expresar algo que no veo, hay dejo algo pa leer:
Cuando todo parece tan oscuro y el silencio se vuelve el mejor amigo de nuestra pequeña soledad, pueden aparecer siluetas que bailan entre las sombras, que se esconden y cantan como se pierde los recuerdos y se amarga el destino, marchitando la valentía, provocando contar cada una, son tantas como para poner el cielo gris, nublar las esteras que inician al pasar la media noche, pero así sabré que se están desapareciendo.
Cuando todo parece tan oscuro y el silencio se vuelve el mejor amigo de nuestra pequeña soledad, pueden aparecer siluetas que bailan entre las sombras, que se esconden y cantan como se pierde los recuerdos y se amarga el destino, marchitando la valentía, provocando contar cada una, son tantas como para poner el cielo gris, nublar las esteras que inician al pasar la media noche, pero así sabré que se están desapareciendo.
Cuando pueda escuchar mi voz que arrastra el
sonido de los gritos, sabré que la noche comienza realmente, donde ningún paso
tiene más repique que el otro y donde
ninguna luz alumbra más que otra, aunque trata de engañar a las neblinas que caen
por encima de la ciudad, pero traicionando la vista. Entro a cualquier lugar
solo ando atando historias que veo para distraerme de la opaca imaginación que tengo,
engaño a los bordados de palabras que uní para escapar de mi propia mente que
me traiciona entre los tragos y la conciencia.
Ahogando entre licores que amargan el aliento
y el pensamiento, puedo derramar cada gota de sueño que no me deja probar
cuando estoy encerrado sobre esas cuatro paredes que saturan el paisaje de
sentimientos de la perdida que aun sigue llamándome a gritos detrás de la otra
puerta , se lleva los ruidos de la noche, que marcaban mis ojos siempre sobre
la ventana buscando una imagen especifica algo más que apareciera allá a fuera
,alguien llamándome ,llamándome a salir y correr hasta donde termine el ultimo
borde de la tierra, pero solo era un llamado a las alucinaciones que envenenan
las manos para escribir con sudor el más cruel poema mientras termina de aparecer
el primer lucero que incomoda al amanecer.
Siempre siguiendo la misma rutina, mis muros
cada vez con letras superpuestas que no dejan de leerse cada vez diferente y
esperando que algún día se llena para poder saber cuál será el lugar que tenga
mi nombre y una pared blanca donde pueda pintar
y no maltratar a mi memoria que se esconde del olvido, se esconde de
acordarme que exististe para amar.
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