A veces existen colores tan brillantes como los que marca la aurora boreal, mientras se sienta sobre los lugares más fríos a esperar que amanezca, bailando en lo más arriba de la vista, haciéndole cosquillas a las estrellas fugaces que caen, dejando un manto de brisa astral que se deposita sobre unos pocos que buscan escapar de gamas ya remarcadas por ciudades grises en las mañanas y espantadas de ruido por las noches. Solo a veces en praderas inmensas se sumerge las centellas que marcan rutas marinas que llevan desde mares de arena a océanos de hielo, pero que finalmente solo quieren bordear a la tierra en si su inmensidad. Estamos dejando en cientos de lugares señas que estamos aquí , pero no vivos, solo dejando morir nuestras partes artificiales que nos satisfacen, las cascadas eternas de aves pasar buscando refugio simplemente distraen de estas circunstancias. Montañas no tan altas pero más bajas que algún árbol abrazan pieles que quieren despedir las noches y ...
Pensamientos, fotografías y composiciones de percepciones periféricas de una vida atada a la imagen de la realidad y sus colores.