A veces existen colores tan
brillantes como los que marca la aurora boreal, mientras se sienta sobre los
lugares más fríos a esperar que amanezca, bailando en lo más arriba de la
vista, haciéndole cosquillas a las estrellas fugaces que caen, dejando un manto
de brisa astral que se deposita sobre unos pocos que buscan escapar de gamas ya
remarcadas por ciudades grises en las mañanas y espantadas de ruido por las
noches.
Solo a veces en praderas inmensas
se sumerge las centellas que marcan rutas marinas que llevan desde mares de
arena a océanos de hielo, pero que finalmente solo quieren bordear a la tierra
en si su inmensidad.
Estamos dejando en cientos de
lugares señas que estamos aquí , pero no vivos, solo dejando morir nuestras
partes artificiales que nos satisfacen, las cascadas eternas de aves pasar
buscando refugio simplemente distraen de estas circunstancias.
Montañas no tan altas pero más
bajas que algún árbol abrazan pieles que quieren despedir las noches y las
mañanas, donde hay maquinas que caminan sobre el agua tratando de dejar trazos
que se reflejen en los ojos de quien lo vea, soltando pequeños círculos que se
expanden hasta chocar con playas secas, piedras con mensajes que se abandonan
al olvido.

Comentarios
Publicar un comentario