Entrando en un mundo en que se despliega el deseo escondido de cada ser,
los tabúes son palabras poco dicho en estas mentalidades, no trato de
impugnar , solo exaltó la grandeza de poder ver 3 lunas conquistando el cielo,
sobre 24 océanos, dando a conocer un poco
cada gusto propio, podría abandonar la idea de lo que es un recuerdo, su
incidencia en ese instante indicó que estuvo bien en aquella fracción, solo son
miedos extraviados; pero empiezo a identificar una desleal sonrisa, se define
por la curvatura de sus labios, es por la forma de esconder la pasión por la
tragedia gris y ambivalente del hecho que tratan de amortizar, que tratan de
engañar.
Se descubren las más imperfectas palabras para
sentirse como las perfectas, un aplacamiento o quizás dar ostracismo a alguien
que no comprenden, alguien que gesticula por emociones pérdidas dentro
bocanadas de aire que toma, se percata que el aire se enfría, el vaho sale y
danza con la brisa, perdiéndose, la noche se envejece más, instantes que dejan
un memorial de palabras repetitivas para ser continuas disfonías y desvariantes
entre un soneto de risas cadenciosas, solo tratan de cambiar el color de las
sombras reflejadas en el suelo.
Cómo decir que se llevan arritmias poco consecuentes
con lo que dice y al sentirlo lo piensas y empeora, son acaso nervios celosos?,
intuitivamente cuando todo lo que queda es una simple sombra, amarga, traslucida,
tendrá esta los colores de nuestros sueños o acaso de amarra a la oscuridad de
nuestros miedos, definidos dando un nombre que guarde esos secretos.
Dame un nombre para poder dormir, abrázame fuerte
desde lejos, imagina mis besos volando hasta llegar a tu cuerpo, solo dime
hasta luego, podría divulgar nuestro simple deseo de sonreír, pero me gusta
narrar mis pérdidas por que de ellas recuerdo esa pasión cuando espantábamos la
luz con los dedos, intrigadamente nos esclavizábamos a un misticismo de auroras
y bastiones, que se refugian en arboles con ramas plateadas. Ahora Atiborrado
de un montón de criterios para poder expresar el verdadero odio insignificante
por las incongruencias de la eternidad que prometimos, del existir sin esa
realidad. Dónde queda la trascendencia? , cuando nos acostumbrábamos a la
ausencia de todo con nada y de la esperanza con la posibilidad de muchos.
Desarrollar la sinestesia para poder vislumbrar
cada palabra propia y darle el significado que margine un cuerpo a sentir tal
vacilación, devolver una tenue sonrisa,
que genera ese aire mágico que hace que todo flote y se suspenda, que cada
movimiento se vuelva lento y eterno, el pasotismo se volvió ley de muchos, solo
creo en descubrir ese desasosiego en su mente, para calmarle con el susurro del
silencio.

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