Ya es Junio, aquí firmo:
Dame recuerdos para saber como
olvidarte, para justificar el tiempo que extravié buscando castillos de papel; imagine
palabras que armaban las vibraciones en el aire, encerrando colores y
pictogramas que se derramaban de las paredes, que como lagrimas se deslizaban sobre las rocas más abandonas y sobre la tierras más cicatrizadas.
pictogramas que se derramaban de las paredes, que como lagrimas se deslizaban sobre las rocas más abandonas y sobre la tierras más cicatrizadas.
Razones que dejaron de tener un
sentido propio, emociones que contrajeron a la plusvalía de las trivialidades, esas
actuaciones en contra de una mirada para abordar el cielo, olvidando que no
somos la razón de alguien, ni el olvido de otro, pero si el anhelo de aquella persona que nos sigue, que ama esa sonrisa que se oculta
entre aceras atiborradas y recatadas
miradas.
Quizás los icónicos deseos de amar
se han perdido o quizás acordándose de
la magia de una ausencia que da el significado de un nadie que se amarra fuerte
a una sensación tan efímera como el roce de la piel con los aromas del
contacto, el sencillo sonido que hace al respirar y suspirar, además de como
despega sus labios para bordear cualquier palabra.
Deseaba demasiado un calor que no
recubriría mi imaginación de nuevo, que solo traspasaba entre ideas satíricas que
callaban, cuando todo lo que veía entre las luces se difuminaba a la distancia con
una pequeña sombra, la cual hablaría de mis últimas penas, de mi refugió
fantasioso, donde las flores sueltan sus pétalos para manchar las brisas con
puntos de colores flotantes, arrastrados por escarchas y gotas de agua que
arrullan las ventanas, acordando a los inconscientes de los sufrimientos que
escribieron.
Comprobando que el aislamiento es
simplemente una forma de negarse a divulgar nuestras ganas de extrañarse, de
perder el sentido dentro de los espasmos temporales que vaticinábamos como
futuro, recubierto de perennidad, que se ajustaba al brillo del sol golpeando
su rostro para levantar su cuerpo y sus palabras.
Si solo se encontrará un sitio
donde las paredes no se alarguen y se encierren, que no se muevan, que no
refracten pensamientos y se los guarde como guardián de varias mentiras, exigiendo
en cada noche quebrantada por el firmamento, sin nubes encontrar reinos que
dejen al sueño tomar un nuevo amor y no solo atraparlo en pesadillas.

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