No me dejes olvidar :)
Campanadas sobre las líneas
que dejan las nubes al pasar, con una luna que se opaca y que se apaga, deja
solo un ojo rasgado para resbalarse sobre las ventanas que permiten su entrada,
cubriendo manchas de desvelo, jugando con el sueño, llamando a Morfeo por el
preciado deseo de no estar escarbando rincones sobre nuestro propio lecho, esa
luz que hace que quedemos solos amplificando el silencio, escuchando nuestros
pensamientos hablar, tomar colores , caminando entre paredes que derraman agua,
limpiando las voces que quedaron impregnadas sobre ese lienzo de emociones. Explotan solo de noche
cuando se busca preparar las mejores frases para encantar el oído que no quiere
escuchar el latido rápido que resuena hasta doler
Campanadas sobre las líneas
que dejan las nubes al pasar, con una luna que se opaca y que se apaga, deja
solo un ojo rasgado para resbalarse sobre las ventanas que permiten su entrada,
cubriendo manchas de desvelo, jugando con el sueño, llamando a Morfeo por el
preciado deseo de no estar escarbando rincones sobre nuestro propio lecho, esa
luz que hace que quedemos solos amplificando el silencio, escuchando nuestros
pensamientos hablar, tomar colores , caminando entre paredes que derraman agua,
limpiando las voces que quedaron impregnadas sobre ese lienzo de emociones. Explotan solo de noche
cuando se busca preparar las mejores frases para encantar el oído que no quiere
escuchar el latido rápido que resuena hasta doler
El espasmo que deja
el frió al hablar, al tratar de recitarnos entre ojos, lo frio que sentimos
nuestros rostros, el sudor resbalando
nuestras manos tratando de acariciar la sombra del otro, atarla más cerca de
nuestros besos. Despertamos teniendo
sobre los hombros la carga de ver cada sueño atrapado sobre la misma melodía, con
grillos que rechinan al ritmo del reloj cantar, sobre letras de cuadernos
viejos y ya muertos, trato de opacar todo con sonrisas y arte; más mis manos no
pueden sostenes más el lápiz que pinta y escribe en mi mente, no creo alcanzar
a construir la ventisca que me liga a mi imaginación de dejar
de envejecer, de no dejarte ir, alguna esperanza flotando en el aire, si habían
manchas de vida sobre mi cara, signos de latente de ilusiones, pero las deje ir
como el brillo de mis ojos.
No puedo dejar de ver como cae partes del cielo sobre la tierra, el
viento solo lo empuja para que entren dentro de nuestros recuerdos, para dejar
flotar nuestros alientos con las últimas inconsistencias, mientras tiemblo,
para sentir el abrazo que me aprieta cada vez más entre un muro y un suelo,
donde aún se oyen más fuertes murmullos que escapan entre la madera hastiada
de golpes y secretos ya estancados en el
tiempo.
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