Uniéndome con mi misma sombra entre
danzas y juegos que tratan de engañar las luces del sur, bailando con un ritmo
que cambie el sentido del reloj, que deslumbre entre los parpadeos de cada
centella a la distancia y reafirme más nuestra nobleza aquí en la tierra.
Engañando cada una de las
palabras que llegan desde vientos ajenos, traídos como brisas que tratan de
apagar cada sonido que golpean sobre los oídos y trata de sujetar esta
conciencia a una libertad poco amena, solo me dejan allí tirado entre humedad,
humo y cenizas.
Te han tratado de saturar con
nubes que cambian de colores, que armen nuevos paraísos donde tu imaginación no
pueda llegar, abarcando todo ese horizonte que amargue tu desgracia y cautive
tu desdén. Olvidando que la vida existe, que la realidad es parte de una locura
que cuenta una historia que acapara los cielos colmatados de luces, por suelos
sangrando fuego.
Seguía cada paso, cada mirada
hasta por encima de la copa de los árboles buscando cada atisbo de curiosidad,
a veces sencillamente se dividía entre cómo se pierden las aves entre las hojas
y ramas, solo nos dejan el sonido, su canto y buscan amarrarnos más a este
mundo, las noches caen y los colores que esperamos antes de que aparezca la oscuridad
hacen apreciar más el crujir de cada rama al caer y atajar el sereno, llegando
como un susurro que solvente la sinfonía de nocturna que continuaran los
grillos con bailarinas parpadeantes que espantan la profundidad de la inmensidad negra alrededor, danzando
sin curso ,sin forma, solo dando señas que están allí acompañándonos.
Y solo por hoy se escuche ese
somnílocuo de escatologías que hablan de un amor posible entre los días que
olvides quien eras, aunque las palabras entre la distancia se vuelvan pequeñas,
que derrumbe cualquier teoría que escriba que la soledad no pueda ser
compartida. Que contemos hasta cinco y que simplemente todo estalle, que sea
una onda de lluvia flotando y dejando su sereno impregnado sobre nuestros
abrazos, estremecidos hasta que salga un delgado haz de luz para abrigar
nuestras mentiras y despedir nuestras verdades.


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