La apacible razón que llena la
tentación de una persona, se inicia desde que la mirada se desvía para el
espacio más oscuro y ciego de la habitación, donde cada quien busca un recuerdo
que contradiga que no debe seguir ese
impulso irresistible de engañarse así mismo y seguir acariciando el momento en
que se empieza a bajar la tenue luz y la lluvia a caer.
Retratar con los dedos y memorizar cada parte donde esta su rostro,
remarcar lentamente la situación precisa en que se sincroniza la respiración y
se arritmia cada latido, cada crujido suelta sobre las manos un movimiento que
muestra una figura de un secreto que se plasma con solo moverlo en el aire,
luego señalar las efímeras gotas que caen y remojan el soporte que sujeta nuestras
ganas de quedarnos aquí en el suelo que se levanta levemente para que muestre
el gris firmamento que se mancha con la profundidad de la noche.
Dentro de cada pequeño especio que deja el agua al caer se cuenta una
palabra que se une a un suspiro, para así sentir la vibración que se genera al
sentir la respiración ajena sobre los brazos pero saber que esta acompañada de
muchos más momentos que no son nuestros, más ajenos y que solo tratan de llenar
y revivir el más preciado recuerdo.
El calor que se genera con el aliento, flota en el aire dejando trazas y
líneas que se condensan, salen bailando
con el viento, se plasman como una pequeña firma en la que se fija un día y una
hora para desear siempre la misma pasión pero conjunta a una traición, conjunta
a un típico prototipo de persona que no sabe lo que quiere y que se conforma
con algo sutil y sagaz, pero lo cual sabe que su cambio no trata de generar la
misma fricción emocional que trascurre sujeto al primer y al ultimo beso al que
olvido.es donde nace la duda y la descomplicación bilateral de saber que esta
pasando, es el trastorno primordial por el cual se gobierna a la razón, el
engaño circundante, que se entromete entre la más precisa y pequeña situación de amor
latente , donde se promueve una completa
descomposición ambigua e irrelevante de un vértigo estacional entre el pasado e
unión del presente en el cual la vida solo concluye una Sarcástica ignorada del hecho y acto, cada uno oculto entre una
insospechada felicidad.

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