Un pequeño momento, donde se inicia cualquier relato, hay una pausa para conocer el porqué del hecho, pero solo este no tiene relevancia, se hace por intuición por que el cuerpo lo exige, que ande entre vías de madrugada, recogiendo los rastros de las personas que estuvieron horas antes delimitándose por la comida, el licor y obsesiones que dejan caer al suelo, pero mi personaje colecciona cada objeto trata de darse por imaginativo y crea pequeños muñecos que a la sombra del sol enseñan otras caras, muestran la forma más humana que se esconde en el desperdicio y en la poca belleza que expele el sabor de descubrir. El encontrar y armar, crear y fascinar con muñecos, escenarios y títeres con el fin de acompañar, encantar con sus formas, como si bailarán sin forma, se encarnan en este coleccionista que cautiva a los llantos ajenos, a las miradas perdidas, él los regala a los abandonados, y a los necesitados son vendidos, pues no es mejor respuesta a las personas que viven ...
Pensamientos, fotografías y composiciones de percepciones periféricas de una vida atada a la imagen de la realidad y sus colores.